Antecedentes: Se sabe poco sobre la frecuencia, los factores asociados y las circunstancias en las que las mujeres recurren al aborto inducido en Nigeria. El presente estudio tiene por objeto estimar la incidencia del aborto inducido en un año y la proporción de abortos inseguros, tanto en términos generales como en función de las características sociodemográficas de las mujeres, utilizando metodologías directas e indirectas.
Métodos: Los datos de este estudio proceden de una encuesta poblacional, representativa a nivel nacional, realizada a mujeres en edad reproductiva (15-49 años) en Nigeria. Los entrevistadores pidieron a las mujeres que informaran sobre las experiencias de aborto tanto de su confidente femenina más cercana como de ellas mismas. Se realizaron ajustes para tener en cuenta posibles sesgos en los datos relativos a las confidentes. Los análisis incluyen la estimación de la incidencia de abortos inducidos y de abortos inseguros en un año, así como la evaluación bivariada y multivariada de sus factores correlacionados.
Resultados: Un total de 11 106 mujeres en edad reproductiva completaron la encuesta; estas indicaron contar con 5 772 personas de confianza. La incidencia de abortos en el último año entre las encuestadas fue de 29,0 (IC del 95 %: 23,3 a 34,8) por cada 1 000 mujeres de entre 15 y 49 años, mientras que la incidencia entre las personas de confianza fue de 45,8 (IC del 95 %: 41,0 a 50,6). Las incidencias de aborto entre las encuestadas y sus personas de confianza revelaron factores asociados similares: las mujeres de entre 20 y 29 años, las que tenían estudios secundarios o superiores y las que vivían en zonas urbanas eran las más propensas a haber tenido un aborto en el año anterior. La mayoría de los abortos de las encuestadas y de sus personas de confianza fueron los más inseguros (63,4 % y 68,6 %, respectivamente). Las mujeres de entre 15 y 19 años, las que nunca habían asistido a la escuela y las más pobres tenían una probabilidad significativamente mayor de haber tenido los abortos más inseguros.
Conclusiones: Los resultados indican que el aborto en Nigeria constituye un problema de salud pública y una cuestión de desigualdad social. Es fundamental realizar esfuerzos para ampliar las condiciones legales que regulan el aborto en Nigeria. Al mismo tiempo, las iniciativas destinadas a dar a conocer la disponibilidad de medicamentos para el aborto farmacológico, con el fin de que las mujeres puedan inducir el aborto por sí mismas de forma más segura, pueden ayudar a mitigar el impacto de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con los abortos en condiciones de riesgo.