Antecedentes: La República Democrática del Congo (RDC) legalizó el aborto en 2018 con el fin de proteger la salud y se comprometió a proporcionar una atención postaborto (APA) de calidad; sin embargo, se sabe poco sobre la disponibilidad de los servicios de atención al aborto y sobre si los centros están preparados para prestarlos; y se sabe aún menos sobre la accesibilidad a dichos servicios. A partir de datos de centros sanitarios y de la población de Kinshasa y Kongo Central, este estudio examinó la disponibilidad de los servicios de aborto, la preparación de los centros para prestarlos y las desigualdades en el acceso.
Métodos: Se utilizaron datos de 153 centros procedentes de la Evaluación de la Prestación de Servicios (SPA) de la Encuesta Demográfica y de Salud de la República Democrática del Congo (RDC) de 2017-2018 para examinar las funciones clave y la preparación de los centros para prestar servicios en tres ámbitos de la atención al aborto (interrupción del embarazo, tratamiento básico de las complicaciones del aborto y tratamiento integral de las complicaciones del aborto). Para analizar la prestación de servicios de atención postaborto (PAC) y de aborto farmacológico antes y después de la despenalización del aborto, comparamos las estimaciones de los centros de la SPA de 2017-2018 con las estimaciones de los datos del programa «Performance Monitoring for Action» (PMA) recopilados en 2021 (n = 388). Por último, evaluamos la proximidad a los servicios de atención postaborto (PAC) y al aborto farmacológico utilizando el PMA, vinculando geoespacialmente los centros con muestras representativas de 2 326 y 1 856 mujeres en Kinshasa y Kongo Central, respectivamente.
Resultados: Pocos centros contaban con todas las funciones indicadoras en cada ámbito de la atención al aborto, pero la mayoría de ellos disponían de muchas de ellas: las puntuaciones generales de preparación fueron superiores al 60 % en cada ámbito. En general, el nivel de preparación fue mayor entre los centros de derivación que entre los centros de atención primaria. Los principales obstáculos para la preparación de los centros fueron la escasez de existencias de misoprostol, antibióticos inyectables y anticonceptivos. En general, la prestación de servicios fue mayor tras la despenalización. El acceso a los centros que ofrecían atención postaborto (PAC) y aborto con medicamentos era casi universal en la zona urbana de Kinshasa, pero las tendencias observadas en la zona rural de Kongo Central mostraron una asociación positiva con el nivel educativo y la riqueza.
Conclusiones: La mayoría de los centros contaban con muchas de las funciones clave necesarias para prestar servicios de interrupción voluntaria del embarazo, pero la mayoría se enfrentaba a dificultades relacionadas con la disponibilidad de productos básicos. También existían desigualdades en el acceso a los servicios. Las intervenciones que aborden los retos de la cadena de suministro podrían mejorar la preparación de los centros para prestar servicios de atención al aborto, y se necesitan más esfuerzos para reducir las desigualdades en el acceso, especialmente entre las mujeres pobres de zonas rurales.