Antecedentes: El objetivo de este estudio era evaluar la seguridad del aborto en Nigeria, Costa de Marfil y Rajastán (India), utilizando datos sobre el aborto a nivel poblacional obtenidos a partir de muestras representativas de mujeres en edad reproductiva.
Métodos: Los entrevistadores preguntaron a las mujeres, por separado, sobre su experiencia con la «interrupción del embarazo» y la «regulación del ciclo menstrual en un momento en el que temían estar embarazadas», y recopilaron datos sobre los métodos y las fuentes de aborto. Operacionalizamos la seguridad en dos dimensiones: 1) si los métodos utilizados no eran los recomendados y exponían a la mujer a un riesgo potencialmente elevado de morbilidad y mortalidad relacionadas con el aborto (es decir, métodos distintos de la cirugía y los fármacos para el aborto medicamentoso); y 2) si las fuentes utilizadas implicaban a un proveedor no clínico (o a ningún proveedor). Combinamos la información sobre la fuente y el método para clasificar el aborto de cada mujer en una de las cuatro categorías de seguridad.
Resultados: En Nigeria (n = 1.800), el 29,1 % de los abortos se realizaron con un método recomendado y un profesional sanitario, el 5,4 % con un método recomendado y un proveedor no sanitario, el 2,1 % con un método no recomendado y un profesional sanitario, y el 63,4 % con un método no recomendado y un proveedor no sanitario. Las estimaciones correspondientes fueron del 32,7 %, 3,0 %, 1,9 % y 62,4 % en Costa de Marfil (n = 645) y del 39,7 %, 25,5 %, 3,4 % y 31,4 % en Rajastán (n = 454).
Conclusiones: Los resultados demuestran que la seguridad del aborto, medida a partir de los datos sobre los procesos relacionados con el aborto, es en general baja, pero varía significativamente según el contexto jurídico. Es probable que las estrategias normativas y programáticas empleadas para mejorar la seguridad del aborto y la calidad de la atención difieran según las mujeres se encuentren en distintas categorías de seguridad del aborto.