Antecedentes:
Aunque las necesidades específicas de los adolescentes y los jóvenes (AY) en materia de salud sexual y reproductiva gozan de un amplio reconocimiento, sigue existiendo el reto de cómo integrar de manera eficaz los servicios de salud adaptados a los adolescentes y los jóvenes (AYFHS) dentro de un enfoque sistémico que sea a la vez viable y escalable. Este artículo presenta datos preliminares de cuatro estados nigerianos que intentaron superar este reto mediante la implementación de estrategias de fortalecimiento de capacidades centradas en una herramienta simplificada de garantía de calidad (GC) que se ha incorporado al proceso rutinario de supervisión de apoyo del sistema sanitario estatal y a las actividades de seguimiento para la mejora de la calidad (MC).
Métodos:
Se aplicó una versión abreviada de la herramienta de control de calidad (QA) para evaluar y realizar un seguimiento del desempeño de 130 centros sanitarios de gran volumen en cinco ámbitos, con el fin de que prestaran servicios anticonceptivos de calidad a su población de adolescentes y jóvenes. Los profesionales sanitarios de los centros (N = 198) recibieron formación sobre salud sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes, servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes (AYFHS) y métodos anticonceptivos reversibles de acción prolongada. Para corroborar los resultados de la lista de verificación, realizamos entrevistas de salida a 754 usuarias (de entre 15 y 24 años) que habían accedido a servicios anticonceptivos en los centros que cumplían las normas mínimas de calidad de la Organización Mundial de la Salud para los servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes (AYFHS).
Resultados:
En los cuatro estados, la herramienta de control de calidad se aplicó en la fase inicial y en dos rondas, acompañadas de medidas de fortalecimiento de la capacidad de mejora de la calidad tras cada ronda. En la fase inicial, solo el 12 % de los 130 centros de los cuatro estados cumplía los estándares mínimos de calidad para los servicios de salud sexual y reproductiva de los adolescentes (AYFHS). Tras dos rondas, el 88 % de los centros cumplía los estándares mínimos. El volumen de clientes adolescentes aumentó durante este mismo periodo. Los cuatro estados mostraron grandes mejoras; sin embargo, los logros variaron según el estado. Los comentarios recabados en las entrevistas de salida confirmaron la satisfacción de los usuarios con los servicios prestados a los jóvenes en edad de reproducción.
Conclusión:
La integración del control de calidad (QA), seguida de la mejora de la calidad (QI), en el sistema de supervisión de apoyo a la planificación familiar de Nigeria no solo es viable, sino que también influye en la calidad de la Encuesta sobre Salud y Fertilidad de los Adolescentes y Jóvenes (AYFHS) y en el uso de métodos anticonceptivos por parte de las usuarias de entre 15 y 24 años.